Criminal (2016): ¿merece la pena el thriller de acción y ciencia ficción protagonizado por Kevin Costner?
El cine de acción y suspense siempre ha jugado con los límites de la ciencia ficción para ofrecer premisas imposibles que desafían la lógica médica y de seguridad. En el año 2016, los cines recibieron una propuesta que llamaba poderosamente la atención por reunir a un elenco verdaderamente estelar, combinando veteranos consagrados de la gran pantalla con rostros muy populares del momento. La propuesta parte de un planteamiento audaz dentro del género criminal, explorando un terreno donde la identidad humana y la memoria se convierten en el eje central de un peligroso tablero de ajedrez geopolítico.
Cuando un proyecto cinematográfico maneja conceptos tan abstractos como la transferencia de consciencia o el trasplante de recuerdos, el riesgo de caer en el absurdo es elevado. Esta obra se adentra en ese terreno pantanoso sin complejos, buscando el equilibrio constante entre el cine de género más comercial y el thriller de espionaje tradicional. La gran incógnita para el espectador actual es comprobar si este cóctel de géneros mantiene la tensión narrativa o si se queda a medio camino entre la intriga internacional y el puro artificio fantástico.
¿De qué trata el argumento de Criminal y cuál es su propuesta inicial?
La historia nos sitúa ante un dilema ético y de seguridad nacional de proporciones mayúsculas. Nos encontramos ante el clásico dilema del hombre adecuado en el cuerpo equivocado. Ante la urgencia por desbaratar una conspiración diabólica que pone en riesgo la estabilidad internacional, los servicios de inteligencia se quedan sin alternativas viables. La solución desesperada pasa por un experimento científico al límite de la legalidad y de la ética médica: implantar los recuerdos, los secretos mejor guardados y las habilidades letales de un agente de la CIA fallecido en la mente de un convicto.
El receptor de este legado involuntario es un criminal impredecible y sumamente peligroso, alguien que jamás ha mostrado empatía ni respeto por las normas sociales. La esperanza de los mandos policiales es que este individuo sea capaz de completar la misión antiterrorista que su predecesor dejó inconclusa. Sobre el papel, la idea ofrece un conflicto interno muy potente, ya que el protagonista debe lidiar de repente con retazos de una vida ajena, sentimientos que no le pertenecen y un conocimiento táctico que choca frontalmente con su naturaleza caótica y violenta.
¿Cómo plantea Ariel Vromen la dirección en Criminal?
Detrás de las cámaras encontramos a Ariel Vromen, un realizador que ya había demostrado su solvencia en el cine de suspense previo. En esta producción, el director opta por una puesta en escena directa, priorizando el pulso narrativo por encima de los efectismos visuales gratuitos. La dirección se esfuerza por mantener un ritmo constante, algo fundamental en una trama donde las piezas del misterio deben encajar de manera milimétrica para que el espectador no pierda el hilo de la conspiración.
Sin embargo, el trabajo de realización se enfrenta a las limitaciones propias de un libreto que abarca demasiados frentes. Vromen maneja con soltura las secuencias de tensión y los momentos de investigación, pero a veces su puesta en escena se resiente debido a la necesidad de hacer verosímil lo inverosímil. La dirección de actores y la atmósfera general consiguen mantener el tipo, dotando al conjunto de una pátina de seriedad que ayuda a que el público acepte las reglas del juego fantástico propuestas desde el guion.
¿Qué tal funciona el guion y la construcción de la trama en Criminal?
El libreto constituye uno de los elementos más discutidos de la experiencia cinematográfica. La premisa de mezclar el espionaje internacional con la manipulación neurológica exige una suspensión de la incredulidad muy elevada por parte del público. El guion camina por la cuerda floja entre el thriller de acción convencional y la especulación científica de sobremesa, un terreno donde cualquier giro de tuerca puede resultar brillante o completamente previsible según se mire.
La progresión dramática funciona mejor cuando se centra en el conflicto psicológico del protagonista y en la confusión que generan los recuerdos ajenos en su cerebro. No obstante, los mecanismos de la conspiración global y las motivaciones de los villanos a veces transitan por lugares comunes ya muy recorridos en el cine de acción contemporáneo. El texto cumple con su cometido de entretener y propiciar el avance de la investigación, aunque en su tramo central experimente ciertos baches de ritmo debido a la exposición de la compleja trama criminal.
¿Cómo valoramos las interpretaciones del reparto estelar de Criminal?
El principal atractivo del largometraje reside indudablemente en su impresionante elenco interpretativo. Ver reunidos en una misma pantalla a nombres de la talla de Kevin Costner, Gary Oldman, Tommy Lee Jones y Gal Gadot aporta un peso dramático inmediato que trasciende las propias limitaciones del argumento. Cada uno de estos intérpretes aporta su característico carisma para elevar el nivel general de la función.
Kevin Costner asume el reto más complejo al encarnar al convicto protagonista, un papel físico y emocionalmente turbulento que se aleja de sus habituales registros de héroe clásico. Su interpretación transita con acierto entre la brutalidad inicial y la vulnerabilidad sobrevenida por los recuerdos implantados. A su lado, Gary Oldman aporta la intensidad necesaria en la piel de los mandos de la agencia, mientras que Tommy Lee Jones ofrece esa sobriedad y contención que tan bien funcionan en los dramas de suspense. Por su parte, Gal Gadot completa el núcleo principal aportando la dimensión más humana y emocional a través de la relación con el difunto agente.
¿Cómo es la puesta en escena y el acabado técnico de Criminal?
En el apartado visual, la película apuesta por una estética sobria y realista, huyendo de estridencias futuristas a pesar de incluir elementos de ciencia ficción en su núcleo argumental. La fotografía juega con tonalidades frías para reflejar la atmósfera de urgencia y peligro que impregna toda la misión antiterrorista. Los escenarios urbanos, las oficinas gubernamentales y los refugios clandestinos se integran con naturalidad en el relato.
El diseño de producción y las secuencias de acción están ejecutados con oficio, buscando la eficacia y el impacto visual sin caer en el caos visual de otras propuestas del género. Las persecuciones y los enfrentamientos cuerpo a cuerpo se rodaron con claridad, permitiendo al espectador seguir el desarrollo de las coreografías y la tensión de los combates. Aunque no reinventa el lenguaje visual del thriller, el acabado técnico cumple con creces los estándares exigidos para una superproducción de estas características.
¿Cuál es el contexto y la recepción que rodeó a Criminal?
El estreno en el año 2016 de esta propuesta cinematográfica se produjo en un mercado saturado de thrillers de acción y adaptaciones de cómic, lo que complicó su visibilidad en las salas de cine. La recepción por parte de la crítica especializada y del público general resultó dispar en su momento, dividida entre quienes valoraban positivamente la solidez de su reparto estelar y quienes criticaban la excesiva complejidad y artificiosidad de su premisa argumental.
Con el paso del tiempo, la cinta ha encontrado su hueco en las plataformas de visionado doméstico y televisión, consolidándose como una opción de entretenimiento muy válida para los amantes del cine de suspense y acción con un toque fantástico. Su propuesta no busca la trascendencia histórica, sino ofrecer un pasatiempo eficaz que pone a prueba la capacidad de sorpresa del espectador mediante un ejercicio constante de tensión narrativa y solvencia interpretativa.

