Ghosting (2023): Cuando la química de sus estrellas choca contra el piloto automático de la acción moderna
El cine de acción y comedia romántica siempre ha buscado fórmulas para fusionar la adrenalina de los disparos con la chispa del cortejo. En 2023, la cartelera y las plataformas de streaming recibieron una propuesta que sobre el papel prometía dinamitar la taquilla gracias a su potente combinación de géneros y rostros muy populares. La dirección corrió a cargo de Dexter Fletcher, un cineasta que venía de demostrar su solidez en proyectos musicales y biográficos de gran envergadura. Sin embargo, este largometraje planteaba un reto diferente: equilibrar el humor desenfadado con el suspense internacional sin perder el norte en el intento.
La premisa parte de una situación tan cotidiana como desconcertante dentro de las relaciones modernas. Cole, un tipo campechano y sin pretensiones, cruza su camino con la enigmática Sadie. El flechazo es inmediato y absoluto por parte de él. No obstante, tras un primer encuentro memorable y un silencio prolongado en el teléfono que da título a la obra, Cole descubre que la mujer de sus sueños no es quien dice ser. Para su enorme sorpresa, Sadie resulta ser una agente secreta envuelta en misiones de alto voltaje. Sin comerlo ni beberlo, y antes de que pueda surgir una esperada segunda cita, ambos se ven abocados a embarcarse en una frenética aventura internacional destinada a salvar el mundo.
¿Cómo plantea Ghosting su particular mezcla de géneros cinematográficos?
La propuesta de la película descansa sobre los hombros de una estructura híbrida que intenta contentar al espectador aficionado al romance y al público más entregado a los blockbusters de persecuciones. Desde los primeros minutos, el relato juega con el contraste entre la vida corriente de un hombre sencillo y el peligro latente de las altas esferas del espionaje. Esta dualidad genera situaciones cómicas basadas en el desconcierto, un recurso clásico que aquí se explota hasta la saciedad.
Sin embargo, el equilibrio entre la comedia romántica inicial y el cine de acción global resulta irregular. Mientras que el arranque funciona como una comedia de enredos urbana, el segundo acto bascula bruscamente hacia un despliegue de pirotecnia y coreografías de combate que a menudo eclipsan la conexión emocional entre los protagonistas. La transición entre ambos mundos se antoja precipitada, dejando la sensación de que los creadores priorizaron el ruido visual por encima de la coherencia narrativa que exigía la premisa.
¿Qué aporta la dirección de Dexter Fletcher al ritmo de Ghosting?
Dexter Fletcher asume la responsabilidad tras las cámaras con un oficio indudable, buscando un ritmo dinámico que evite el aburrimiento del espectador. El director demuestra soltura a la hora de rodar las secuencias más dinámicas, moviendo la cámara con agilidad y dotando a los escenarios internacionales de una apariencia pulida. No obstante, el principal escollo al que se enfrenta la puesta en escena radica en la falta de riesgo visual.
La dirección cumple con los estándares industriales de las superproducciones contemporáneas, pero carece de una firma autoral reconocible que eleve el material por encima de la media. Las localizaciones exóticas se suceden con rapidez, aunque muchas veces se perciben como decorados digitales o postales turísticas sin alma. Fletcher intenta inyectar energía a través del montaje rápido, pero en ocasiones esta urgencia visual perjudica la claridad espacial de las peleas y persecuciones, restando impacto a los momentos clave de la trama.
¿Cómo funcionan Chris Evans y Ana de Armas en las interpretaciones de Ghosting?
El mayor atractivo del proyecto reside sin duda en su pareja protagonista. Chris Evans encarna a Cole aportando esa vulnerabilidad y simpatía natural que ya demostró en otros registros, interpretando al hombre corriente que se ve superado por las circunstancias. Por su parte, Ana de Armas se enfunda el rol de Sadie con solvencia, defendiendo con solvencia las secuencias físicas y proyectando el misterio necesario para mantener la intriga sobre su verdadera identidad.
El contrapunto interpretativo se completa con la presencia de secundarios de la talla de Adrien Brody y Mike Moh, quienes aportan empaque y dinamismo al conflicto principal con roles que complementan el tablero de juego. A pesar del innegable carisma del reparto principal, el guion a veces limita su evolución dramática, reduciéndolos a arquetipos reconocibles. La química entre los dos actores principales salva muchos muebles, sosteniendo con su presencia escénica los pasajes más inverosímiles del libreto.
¿Qué se puede destacar del guion y la puesta en escena en Ghosting?
El libreto transita por caminos sumamente trillados dentro del cine de espías moderno, apostando por la autoparodia y los guiños constantes al espectador. Los diálogos buscan la complicidad mediante el humor autoreferencial, aunque en varios tramos caen en desvíos predecibles que restan frescura a la tensión romántica. Las situaciones límite se resuelven con soluciones de brocha gorda que priorizan el gag visual por encima de la verosimilitud interna del universo planteado.
En el plano estético, la puesta en escena confía en el brillo digital y en una paleta de colores estridente que busca imitar el tono de los cómics de aventuras. Los efectos visuales cumplen su cometido, aunque en determinados pasajes del tramo final se echa en falta una mayor tangibilidad en los decorados y en las colisiones físicas. La banda sonora acompaña sin estridencias, subrayando los momentos de romanticismo y los puntos de giro de la acción con la eficacia esperada en este tipo de propuestas comerciales.
¿Cómo encaja Ghosting en el contexto actual y cuál fue su recepción?
El estreno de la película se produjo en un momento donde el consumo de contenidos a través de pantallas domésticas domina la industria, redefiniendo las expectativas del público frente al entretenimiento de gran presupuesto. Las plataformas de streaming han transformado la manera en que se reciben estas propuestas de consumo rápido, donde la inmediatez prima sobre la perdurabilidad en la memoria colectiva del cinéfilo.
La recepción por parte de la crítica y los espectadores reflejó una división de opiniones muy característica de este tipo de estrenos masivos. Mientras que una parte del público aplaudió la ligereza del entretenimiento y el atractivo indudable de su pareja estelar, los sectores más exigentes echaron en falta mayor ambición narrativa y un riesgo mayor en la comedia. En cualquier caso, el filme se consolidó como un producto de consumo directo que cumple con la función de entretener durante algo menos de dos horas, aunque sin dejar una huella profunda en el género de la acción y el romance.

