Múltiple: ¿El regreso definitivo del mejor M. Night Shyamalan al suspense psicológico?
El panorama cinematográfico contemporáneo suele devorar con facilidad a los creadores marcados por un giro de guion célebre. Sin embargo, en 2017, la cartelera asistió al resurgimiento de un cineasta que supo canalizar sus mayores virtudes a través de un relato claustrofóbico y perturbador. Esta propuesta de terror y suspense aterrizó con la difícil misión de reconquistar a un público escéptico tras varios tropiezos comerciales de su artífice. La taquilla y la crítica respondieron con entusiasmo, celebrando una obra que devolvía la tensión milimétrica a las salas oscuras.
Adentrarse en la trama exige comprender una premisa tan fascinante como inquietante sobre la fragmentación de la psique humana. El eje central gira en torno a un hombre diagnosticado con veintitrés identidades distintas ante su psiquiatra de confianza, la doctora Fletcher. Lejos de ser un ejercicio puramente clínico, la tensión escala cuando emerge una personalidad final y monstruosa, dispuesta a imponerse sobre las demás. Para materializar sus oscuros propósitos, este individuo secuestra a tres jóvenes adolescentes, lideradas por una muchacha tan observadora como decidida llamada Casey. Mientras el protagonista lucha internamente contra sus propias facetas, el espectador asiste a una cuenta atrás asfixiante.
¿Cómo plantea Múltiple su dirección y puesta en escena dentro del género?
La dirección de esta película destaca por su capacidad para transformar espacios cerrados en auténticos laberintos mentales. En lugar de recurrir al efectismo barato propio del terror comercial más formulaico, la puesta en escena confía en los silencios, los planos detalle y una atmósfera opresiva. Cada pasillo y cada habitación del escondite actúan como una extensión visual del caos interno que sufre el protagonista. La cámara se mueve con una precisión quirúrgica, jugando con la sensación de encierro y el desconcierto de las víctimas. Este dominio del espacio demuestra que el realizador no ha perdido el pulso narrativo que le convirtió en un referente del cine de misterio moderno.
El tratamiento visual del suspense se construye mediante una planificación milimétrica que evita la saturación de estímulos. La penumbra y los juegos de sombras no solo ocultan el peligro, sino que subrayan la inestabilidad de un mundo donde la realidad se tambalea constantemente. La dirección prioriza el desconcierto psicológico frente al sobresalto gratuito, logrando que el espectador experimente la misma claustrofobia que las chicas retenidas. Esta apuesta formal refuerza la naturaleza del relato, convirtiendo el entorno físico en un reflejo directo de la mente fragmentada que domina la función.
¿De qué manera brilla el reparto liderado por James McAvoy y Anya Taylor-Joy en Múltiple?
El gran motor interpretativo de la propuesta descansa sobre los hombros de un actor capaz de encarnar una abrumadora variedad de registros en cuestión de segundos. James McAvoy asume el titánico desafío de transitar entre las diferentes facetas de su personaje con una fluidez pasmosa y escalofriante. Su lenguaje corporal, la modulación de su voz y sus sutiles cambios en la mirada permiten identificar qué identidad gobierna el cuerpo en cada momento, dotando de credibilidad a un planteamiento tan extremo. La transición entre la vulnerabilidad y la amenaza pura se ejecuta con una maestría interpretativa que eclipsa cualquier otro elemento en pantalla.
Frente a este despliegue de versatilidad histriónica, Anya Taylor-Joy aporta una contención magnética que equilibra perfectamente el tono de la obra. En el papel de Casey, la actriz transmite una inteligencia silenciosa y una resiliencia forjada a través de su propio pasado traumático. Su química con el antagonista no se basa en el grito fácil, sino en la observación analítica y el cálculo frío de la supervivencia. Asimismo, el trabajo secundario de intérpretes como Haley Lu Richardson y Jessica Sula aporta la tensión juvenil necesaria para consolidar el peligro inminente al que se enfrentan las rehenes.
¿Qué aporta el guion de Múltiple al desarrollo del suspense psicológico?
El libreto equilibra con notable inteligencia la exploración científica de los trastornos disociativos con las convenciones del cine de género más puro. Las escenas compartidas entre el protagonista y la doctora Fletcher funcionan como un contrapunto analítico que aporta contexto clínico a la locura desatada. Lejos de limitarse a una simple persecución, el guion plantea preguntas incómodas sobre los límites de la mente humana y su capacidad de adaptación ante el trauma. Las paredes metafóricas de los compartimentos mentales no tardan en derrumbarse, arrastrando tanto al enfermo como a quienes le rodean hacia un desenlace imprevisible.
La estructura narrativa dosifica la información con pulso firme, revelando la gravedad de la situación de manera dosificada y sin prisas innecesarias. El suspense se alimenta de la incertidumbre sobre cuál de las identidades tomará el control definitivo en el peor momento posible. Esta progresión dramática mantiene la atención del público intacta, evitando los baches de ritmo tan habituales en propuestas de género similares. El resultado es un engranaje de suspense perfectamente engrasado que recompensa la atención del espectador desde el primer minuto hasta los compases finales.
¿Por qué Múltiple supuso un hito en el contexto de su estreno en 2017?
El lanzamiento comercial de este filme en 2017 coincidió con una etapa donde el público reclamaba historias originales que huyeran de las grandes franquicias de superhéroes. La película demostró que el cine de género de presupuesto moderado podía competir en impacto mediático gracias a una premisa sólida y un boca a boca extraordinario. La recepción por parte de los espectadores y los analistas cinematográficos confirmó que el director aún guardaba ases bajo la manga, reconectando con los admiradores de sus obras más aclamadas de los años noventa y principios de los dos mil.
Este triunfo comercial y de crítica consolidó una nueva etapa creativa dentro de la filmografía del autor, recordando su talento para manipular las expectativas del público. La capacidad para generar conversación tras los títulos de crédito demostró que el relato poseía una resonancia cultural más amplia de lo esperado en una producción de suspense convencional. Sin depender de artificios digitales excesivos, la obra apostó por el carisma de sus intérpretes y la solidez de su atmósfera para ganarse un hueco destacado en la memoria cinéfila reciente.

