Oviedo Express (2007): cuando el teatro y el deseo descarrilan en la capital asturiana
El cine español contemporáneo siempre ha buscado nuevas formas de dialogar con la literatura clásica, pero pocas propuestas resultan tan singulares como la que nos ocupa. Adentrarse en Oviedo Express es aceptar un viaje donde la ironía y el artificio se dan la mano bajo la atenta mirada de un autor inconfundible. La comedia y el romance se hibridan aquí con una vocación marcadamente teatral, construyendo un universo propio que no deja indiferente al espectador actual.
¿De qué trata Oviedo Express y cuál es su premisa argumentale?
La trama arranca cuando un fantasmagórico tren llega en la noche a la ciudad. En él viajan los actores que representarán la adaptación teatral de 'La Regenta', clásico emblemático y crítico de la vida en el Oviedo de 1885. La llegada de esta compañía foránea no es un evento cultural más, ya que en tiempos actuales, la irrupción de los cómicos irá más allá de las tablas del escenario alterando el devenir cotidiano de sus apacibles habitantes.
A partir de esta premisa, la película despliega una red de enredos donde los límites entre la ficción dramática y la realidad urbana se difuminan de manera peligrosa. La joven mujer del alcalde caerá en brazos del actor principal, o de su personaje, y las pasiones y delirios, más o menos encubiertos hasta entonces, aflorarán con todas sus consecuencias. Este detonante sentimental sirve para observar cómo el arte altera las costumbres más arraigadas de provincias.
¿Cómo plantea Gonzalo Suárez su mirada en Oviedo Express?
La dirección de esta obra lleva el sello inconfundible de su máximo responsable, quien construye un relato donde la estilización visual y el barroquismo formal dominan cada plano. Su puesta en escena prioriza el artificio consciente, alejándose del naturalismo convencional para proponer un juego metacinematográfico donde la ciudad asturiana se convierte en un gran plató teatral. El cineasta maneja los tiempos de la comedia con un tempo muy particular, oscilando constantemente entre la farsa y la estilizacion lírica.
Esta propuesta formal exige del espectador una complicidad activa, pues las situaciones rozan el esperpento sin perder nunca cierta elegancia formal. La atmósfera nocturna con la que arranca el metraje marca el tono de una narración donde lo fantástico y lo cotidiano conviven con naturalidad. Sin embargo, esta deriva estilística puede resultar desconcertante para quienes busquen un relato lineal, consolidando un producto autoral muy definido.
¿Cómo funciona el guion de Oviedo Express y qué personajes despliega?
El texto escrito bebe directamente de las tensiones entre la hipocresía social y la pulsión liberadora del deseo. El libreto articula una galería de roles pintorescos que dinamitan la paz burguesa local a través del humor y la sátira de costumbres. En este engranaje destacan un actor deprimido, una actriz furiosa, un director petulante, una periodista local, una madre pizpireta y un ángel que merodea por la ciudad, desencadenando divertidas situaciones que mantienen viva la atención.
Las conversaciones destilan una ironía culta que conecta directamente con la tradición literaria de la que parte, aunque trasladada al siglo XXI. El contraste entre las cuitas amorosas de los protagonistas y la rigidez del entorno urbano genera los mejores momentos de comicidad. No obstante, el peso de los arquetipos a veces frena la profundidad psicológica de algunas tramas secundarias, priorizando el ingenio verbal sobre la evolución orgánica de los caracteres.
¿Qué nivel interpretativo ofrece el reparto coral en Oviedo Express?
El peso dramático recae sobre un elenco de reconocidos intérpretes que defienden con solvencia el tono manierista exigido por la dirección. Carmelo Gómez y Aitana Sánchez-Gijón encabezan un reparto donde también brillan con luz propia Bárbara Goenaga y Maribel Verdú, aportando matices muy diversos a sus respectivos roles dentro de esta comedia romántica de tintes satíricos.
Cada actor comprende perfectamente el código de farsa elegante que demanda la función, logrando que sus crisis sentimentales y profesionales resulten atractivas. La química entre los intérpretes principales funciona como el motor principal que sostiene las idas y venidas de la trama. Lejos de caer en la sobreactuación fácil, el conjunto actoral equilibra el patetismo y la comedia con notable oficio.
¿Cuál es el contexto y cómo fue la recepción de Oviedo Express?
Estrenada en el panorama cinematográfico nacional, la película se inserta en la filmografía tardía de su autor, reafirmando una trayectoria caracterizada por la libertad creativa y la negativa a transigir con fórmulas comerciales estandarizadas. La crítica especializada recibió la propuesta con división de opiniones, alabando por un lado su riesgo formal y su brillante galería de personajes, mientras que otros sectores señalaron cierta distancia emocional respecto a sus protagonistas.
En cuanto al público, la cinta generó un debate interesante sobre la vigencia de los clásicos literarios al ser reinterpretados desde la modernidad urbana. Oviedo Express permanece así como un ejercicio autoral estimulante dentro del cine español reciente, una rareza formal que merece ser revisitada para valorar en su justa medida su audacia narrativa y su particular sentido del humor.

